viernes, 6 de noviembre de 2015

De bienvenidas y galaxias escondidas detrás de muebles.

Hoy he venido a quejarme mucho aunque no sea el día que más necesito desahogarme. Quizás por eso sea el mejor día para inaugurar esto sin montar un drama porque oh, dolor -nunca mejor dicho-. Tampoco voy a hacer introducciones porque no creo que hagan falta a estas alturas de la vida. Me he vuelto un poco vaga, qué queréis que os diga. Mejor ir directos al grano que ciento volando. O algo así.

Hola, por cierto. Que el dolor no empañe nuestro deber de saludar al personal y comportarnos como auténticas señoritBASTA.

Quejémonos.

El caso es que bueno, soy profesora y tal. Ayer, como todos los martes y jueves de mi vida hasta junio, fui a dar clase a uno de los muchos colegios que rodean mi academia. El aula en el que doy clase está llena de cachibaches varios, ordenadores, cajas, mesas por el suelo y todo tipo de escenarios apocalípticos que le dan su encanto a eso de dar clase sin que ningún niño muera en el intento. El caso es que mis alumnos dejaban sus estuches y libros encima de un mueble cualquiera de la clase sin mayor problema aunque yo sabía que podría llegar a haberlo. Un día los avisé: bi querful pipol, bicós der is a joul bijaind de capbord end if your pensilqueis fols der it gous to anoder planet and güi jaf a problem. Así, más o menos, que traducido al castellano viene a ser algo como: "Niños, cuidado porque hay un agujero detrás de este mueble y si se caen las cosas ahí se van a otro planeta y bye cosas." Ellos se rieron pero, ¿me hicieron caso? NO. Porque a ver, ¿cuándo va a hacer caso un niño? Y añado: ¿cuándo va a hacer caso un niño al que le dices que sus cosas pueden acabar en otro planeta si se caen detrás de un mueble?

Por favor, Xanetia. Es que parece mentira que no lo sepas ya a estas alturas de tu vida profesional. Como si no supieras ya que el tema reverse psychology te iría bastante mejor en estos casos. Ay, qué voy a hacer contigo.

Tres estuches se perdieron en otra galaxia. TRES.

Y claro, ¿qué hice yo? Intentar sacarlos. ¿Con qué? Con un paraguas. ¿Cómo? Subiéndome al mueble en una posición muy incómoda y agarrando el paraguas con todas mis fuerzas para intentar enganchar los estuches. ¿Por qué? Porque soy una buena persona a la par que un poco temeraria porque sabía exactamente el resultado de esa jugada.

Hoy me muero de dolor -más de lo normal, vamos-. Tengo la mano derecha agarrotada y muy dolorida -con la que agarraba el paraguas-. Mis caderas están fatal, como si me hubiese pasado veinte días seguidos bailando a lo Shakira/Twerk/derivados. Me duele más la que no apoyaba que la que sí, porque el esfuerzo fue mayor en ella parece ser. Se conoce que el mantenerme aferrada al mueble y en equilibrio me pasó factura. También me duelen mucho más de lo normal la muñeca derecha y el hombro derecho. Y, además, no soporto el dolor en la pierna izquierda -la que no apoyaba, también-. Oh, y el cuello, claro. Es lo que tiene asomarse al abismo y cargar con el peso de la responsabilidad que esta misión intergaláctica requería.

Os confieso que me sentí un poco Amy Pond flotando en pijama fuera de la TARDIS. No preguntéis, mi imaginación es más extensa que nuestro agujero negro detrás del armario este.

¿Conseguí sacar algún estuche? Sí, uno. ¿Volveré a intentar sacar los otros? Pues claro, en qué momento lo habéis dudado. ¿Moriré de dolor al día siguiente de nuevo? Posí. Pero son lo gajes del oficio. Y para mí los niños son como damiselos en apuros a los que tengo que ayudar armada con mi paraguas poderoso atraviesa galaxias.

Pero ay, cómo me duele. Y aun por encima llevo toooooda la semana con mucha fatiga, muy poco ánimo y muy pocas ganas de vivir así en general.

Menos mal que hoy es uno de esos días en los que me lo tomo todo con mucho humor porque vamos, gracia tiene poca. Pero es lo que hay.

Xanetia, la conquistadora de galaxias con estuches flotantes.

Séh.

No hay comentarios:

Publicar un comentario